Cuando llega el invierno, el frío no afecta a todas las personas por igual. Por eso, desde Capacis Solidario pusimos en marcha una nueva edición de nuestra Campaña contra el frío, una iniciativa que ha vuelto a demostrar algo esencial: cuando la comunidad se une, el impacto es real.
Gracias a la implicación de nuestro alumnado, del equipo de Fundación Capacis y de todas las personas que se han sumado de forma solidaria, hemos conseguido reunir 8 cajas de abrigos, mantas, edredones y ropa de abrigo, que ya han sido entregadas a Cáritas de la parroquia de Santa María del Bosque. Recursos que hoy significan calor, dignidad y cuidado para muchas personas que lo necesitan.
Una iniciativa que nace del compromiso
Esta campaña no es algo puntual. Cada año la hacemos y contamos con el apoyo de Fundación Iberdrola España, y desde entonces se ha consolidado como una acción que conecta directamente con nuestros valores: inclusión, responsabilidad social y compromiso con el entorno.
Fundación Iberdrola España no solo respalda nuestro proyecto Aula Laboral: pedagogías distintas para capacidades diferentes, clave en la formación y empleabilidad de jóvenes con discapacidad intelectual e inteligencia límite, sino que también impulsa nuestras iniciativas solidarias, permitiéndonos ir más allá del aula y actuar sobre la realidad social que nos rodea.
Solidaridad que también educa
En Capacis entendemos la solidaridad como una herramienta educativa. Participar en campañas como esta ayuda a nuestro alumnado a desarrollar valores como la empatía, la corresponsabilidad y la conciencia social. No se trata solo de donar, sino de entender por qué es necesario hacerlo y cómo cada pequeño gesto suma.
Cartel creado por Miguel Márquez, alumno de Fundación Capacis
Mirando al futuro
Esta campaña contra el frío es un paso más en nuestro camino. Seguiremos trabajando para que Capacis Solidario crezca, llegue a más personas y siga siendo un espacio donde la inclusión y la acción social caminan juntas. Porque formar personas también es enseñar a cuidar de otras personas. Y porque el calor humano, cuando se comparte, siempre abriga más.